La semana pasada me fuí a Barcelona de calçotada, es decir, a comer puerros pequeños pringados en salsa romescu, como los de V se comían los ratones esos blancos. Gente nueva, pueblito (Sabadell) con casa y patio, música (de spotify) baile y muchas risas y muchas fotos, ahora que me ha dado por hacer fotos a todo perro quisqui, para pintar mis pinturas. Siempre pienso en revelarlas, para pintarlas, pero de momento no he revelado ni una sola foto... en fin.
Bueno, el caso es que después de un finde muy divertido, se escacharra el vuelo de vuelta a Madrid el domingo, por el tema de las cenizas estas del volcán islandés, así que me toca pasarme tooooodo el santo domingo (por la tarde) de periplo entre Girona y Barcelona, con la consecuencia al final de tener que irme a Madrid el lunes a las 6:30 de la mañana en un ave (y no me refiero a una cigüeña o similar) por una pasta que te cagas y con un sueño enorme...
Así son las cosas estas de los desastres naturales que afectan a los paises desarrollados. Mucho ruido (porque para eso tenemos TV, radio, internet, periódico etc etc etc), que se entere todo el mudo de que estamos jodidos, que no podemos volar (como los pájaros, a saber si un tipo de Bangladesh sabe lo que es un avión, el pobre) pero pocas nueces (nadie perdió su casa, ni su comida, ni su ganadooorr, ni nada de nada) sólo hemos perdido un avión de ida o de vuelta a alguna parte... así que, por favor, no quejarse demasiado, eh?? todo en su justa medida.
Vale que yo me cagué en todo, pero por lo bajini y riéndome de la situación, pese a que estaba muerta de cansancio (y por haber estado de fiesta, que conste).
Ale, a vivir en Europa, que es lo que nos ha tocado.
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